COACHING Y PSICOLOGIA

Un mar lleno de islas

Ya llevaba tiempo dándole vueltas a cómo volver a escribir y a qué reflexión podría hacer sobre la situación en la que nos encontramos y de qué manera creo que nos puede estar afectando como personas.

Creo que este virus está produciendo una ruptura del suelo a nuestros pies; como en las películas de aventuras, cada uno de los protagonistas queda encima de una porción de tierra que, a su vez, queda separada de las demás.

Cada una de estas partes del terreno corre distintas suertes.; Algunos caen al abismo, al centro de la tierra o a la nada. En definitiva, tienen un desenlace fatal. Otros pedazos quedan tan separados que apenas permiten que las personas que los habitan puedan verse. Hay trozos de tierra que ascienden como nunca hubieran esperado, y hay otros que descienden sobre el nivel que se encontraban.

A la mayoría de las personas, esta situación los ha colocado en una de estas islas, obligándonos a evaluarla situación; empujándonos a valorar dónde estamos, qué tenemos y, tal vez, qué hemos perdido y cuál es nuestra situación frente al resto de islas.

Nos ha forzado, en muchos casos, a reflexionar sobre cuál era nuestra situación antes de la pandemia, modificando en muchas ocasiones la que había sido nuestra escala de valores.

Algunas profesiones se han perdido, sino para siempre, al menos para los próximos meses. Otras, no imaginadas, han surgido dando respuesta a nuevas necesidades entre las personas.

Sin querer nos hemos dado cuenta de lo volátiles que pueden llegar a ser las personas, cosas o situaciones que antes dábamos por sentado que eran peremnes.

Han cambiado y están cambiando nuestras relaciones con los demás. Hemos ejercido el mayor de los individualismos (obligado o elegido); hemos tenido que mirarnos en el espejo y poner en una balanza todo lo que forma parte de nosotros. Esta individualidad nos ha alejado o acercado a otras islas.

Nuestras necesidades han cambiado por lo que, quizá, no necesitamos (o ahora más que nunca) lo que puede ofrecernos personas de nuestro entorno con las que habíamos comenzado brindando a principios del 2020.

Del mismo modo, somos más conscientes de nosotros, de nuestros recursos y de con quién y cómo queremos compartirlos. Tenemos una distribución diferente de tiempo y hemos de reubicar actividades, personas y prioridades.

Somos, como dice Tomeu Penya, «Islas dentro de un rio» y no porciones de tierra extensas como lo fuimos hasta febrero de 2020. ¿Hasta cuándo? No se sabe. Sólo tenemos nuestra «porción», a nosotros y nuestro tiempo y nuestro corazón para repartirlo y compartirlo como consideremos dentro de esta «nueva normalidad» para poder aprender y avanzar.

Un abrazo,

Helena