RRHH

Un guía desapercibido

Los faros son uno de los mejores guías. Me gustan los faros.

Todo el mundo quiere hacerse fotos cerca de ellos. Hay una especie de respeto, solemnidad y paz cerca de ellos.

Cumplen una función, una misión sencilla y concreta a la vez: Guiar a los barcos e indicarles dónde está la costa para que, siguiendo la ruta que cada uno tenga marcada, eviten chocar con tierra firme. Son de confianza; es algo que tenemos interiorizado desde hace siglos; sabes que no te equivocas cuando vez su luz, descubres que ahí está la costa.

No interfieren, únicamente ayudan y guían cuando los necesitas y cuando te acercas a ellos, aunque están apartados; apartados de las ciudades, del ruido y el bullicio, apartados sin llamar la atención más allá que la utilidad párala que fueron concebidos. Sirven de guía para el marinero novel y asustado y también para el capitán más experimentado.

Esa es la figura que creo que ocupa (o debería ocupar) el responsable de RRHH o Gestión de Personas en cualquier empresa. Desde luego mucho más allá de elaborar nóminas, organizar vacaciones y establecer planes de formación ajustados a presupuestos -más o menos realistas- (que es una labor fundamental y necesaria) creo que la figura ha de ser mucho más invisible pero eficiente; mucho más global pero concreta; mucho más difusa pero humana.

La persona que ocupa este puesto ha de transmitir de una manera natural y casi innata integridad, objetividad y confianza. A pesar de que no siempre hemos de mantenernos en un papel pasivo (de hecho, todo lo contrario), hemos de ser un referente al que acudir en caso de necesidad de orientación.

Por ello es ABSOLUTAMENTE NECESARIO que esta figura esté alineada con Dirección y Gerencia, que compartan visión y caminen en la misma dirección. De este modo podremos actuar como esos guías para todo aquel que lo necesite en un momento dado, para ayudar a la organización como suma de todas las personas que la componen a caminar y avanzar por la senda del Plan Estratégico. Destacando esa parte humana de las organizaciones y permitiendo (y permitiéndonos) manifestar las inseguridades y pérdida de rumbo en algún momento.

Un abrazo,

Helena