COACHING Y PSICOLOGIA

Alejarse para enfocar

Siempre me ha gustado conducir para pensar, para poner en orden las ideas tomándome mi tiempo mientras recorro carreteras o para relajarme cantando (por decir algo) cualquier canción del pop español de los 80.

Es mi manera de tomarme un tiempo y analizar las situaciones. Situaciones que generan emociones y sentimientos no del todo agradables tanto en el terreno laboral como en el sentimental.

Creo que, en ocasiones, alejarse un poco del momento en forma de tiempo y espacio, ayuda mucho a enfocar la situación correctamente, a redimensionar la intensidad y a evitar decir cosas de las que podamos arrepentirnos más antes que después.

Hoy en día vivimos momentos de prisas, estrés e inmediatez; Todo puede ser para YA, a golpe de clic y queremos que todo sea para YA: objetos, situaciones y reacciones de las personas con las que nos relacionamos. La falta de paciencia genera mucha frustración desde el momento en que, evidentemente, no podemos controlar los tiempos ni las reacciones de los demás. La paciencia es un mecanismo psicológico, una actitud y una virtud que podemos entrenar progresivamente.

En estos conflictos también entra en juego esta urgencia por resolver, por cerrar y por avanzar. Cuántas veces hemos respondido casi de manera automática a las palabras de otro, sin permitir matices y explicaciones y sin permitirnos refexionar mínimamente sobre lo que de verdad queremos decir, sobre lo que de verdad pensamos.

El hecho de desarrollar esa paciencia, de no forzar los tiempos, de esperar, nos conduce a que, en muchas ocasiones, las cosas se resuelvan de una manera natural, sin la necesidad de una intervención por nuestra parte . Puede que si no se resuelven, al menos esa distancia nos ayude a dibujar el contorno para entenderlas mejor y contextualizarlas en su justa medida.

Vale la pena pues, dejar pasar un rato antes de emitir repuesta en algunas situaciones, destrozando o no algún clásico de la década de los 80.

Un abrazo,

Helena