PEQUEÑAS COSAS

¿Dónde están mis llaves?

A cuantos de nosotros nos ha pasado que vamos a salir de casa y no hay manera de encontrar las llaves; coche o casa, no importa cuáles pero no podemos salir sin ellas. Vamos y venimos por cada habitación, buscamos en bolsos, pantalones, cajones, (los más atrevidos incluso en la ¿cocina?) y no hay manera.
Podemos rezar al santo de turno, hacer un ejercicio de visualización inversa reviviendo cada momento ocurrido desde que las tuvimos en nuestras manos, pero es muy probable que aparezcan cuando nos calmemos, nos sentemos y empecemos a mirar en lugar de ver.
Probablemente en ese momento reparemos en que están exactamente donde las habíamos dejado (cosa que tiene bastante sentido) y que habían pasado desapercibidas porque teníamos la atención puesta en otra cosa.
Estos días leía en un libro que “No podemos conectar los puntos mirando hacia delante. Sólo podemos hacerlo mirando hacia atrás. Hemos de confiar en que los puntos se conectarán de algún modo en el futuro”.
Cada situación nos coloca en una posición en la que podemos (y debemos) elegir qué hacer y cómo hacerlo; hay situaciones que nos pueden parecer injustas; no merecidas; desagradables y no encontremos el motivo de por qué hemos de pasar por ellas.
Puede que ese motivo exista, puede que sea fruto de nuestros actos pasados, pensamientos o que esté escrito en nuestro destino; cada persona es libre de pensar lo que prefiera.
Sin embargo, vale la pena mantener los ojos bien abiertos, escuchar, vivir y disfrutar cada momento de esa situación porque, cuando echemos la vista atrás, cuando tengamos la sensación de que “la tormenta” pasó, es cuando podremos entender qué teníamos o que pudimos aprender de aquello; y serán aprendizajes que nos acompañarán en el futuro.
Será entonces cuando veamos que todo encaja, que podemos continuar porque las llaves estaban exactamente donde las habíamos dejado.
Un abrazo
Helena