COACHING Y PSICOLOGIA

En blanco y negro

 

La vida puede ser muchas cosas, incluso de muchos colores dependiendo de los ojos que la miren. En cualquiera de los casos, son fases; etapas de claros que contrastan con otras más oscuras, mezcladas incluso con momentos a los que apenas encontramos tonalidad. Y es importante entender que todas ellas forman parte del mismo todo, que unas no pueden existir sin las otras; que habrá momentos en los que parece que esas situaciones o momentos vitales en los que nos encontramos serán perpetuos en el tiempo y nos quedaremos siempre en esa fase.

Depende de ti que estos cambios, estos contrastes sean más o menos pronunciados. Hay personas que prefieren o necesitan vivir alternando el blanco y el negro y, sin embargo, hay quienes se encuentran más cómodos caminando por la inmensa variedad de los tonos grises.

Hemos de asumir cada fase como es; con la certeza de que tarde o temprano vendrá otra que nos removerá, que nos hará olvidarnos de todos los malos momentos que hayamos podido vivir y nos ayudará a coger impulso y a iniciar nuevos proyectos o a terminar aquellos que teníamos pendientes.

De todas ellas podrás aprender algo: Si quieres. Depende de la silla en la que te sientes, de la actitud que asumas y los ojos con los que mires.

De los buenos momentos obtén todo lo que puedas, alárgalos al máximo, roba minutos al tiempo; memoriza cada instante, cada sonrisa, cada buena palabra e inmortalízalos porque esos serán los recuerdos que te harán sonreír cuando mires atrás. Y lo harán porque, en ese momento, recordando, te darás cuenta de que HAS VIVIDO. Serán buenos si los vives solo y serán mucho mejores si puedes compartirlos con alguien.

En cuanto a los momentos menos bonitos, considéralos un tránsito, un paso de peatones entre dos manzanas que has de atravesar para continuar tu camino. Ningún mal dura eternamente y podemos aprender mucho. Aprender mucho de la situación, de cómo nos enfrentamos a ella, de las personas que tenemos a nuestro alrededor y del rumbo o dirección que queremos tomar desde este mismo minuto.

En muchos de estos momentos en los que creemos que hay menos luz, el verdadero problema es el miedo que nos produce: miedo a lograr, miedo a perder, miedo a conocernos, miedo a descubrir. Pero, ¿Sabes cuál es el secreto? Que cuanto más te enfrentas al miedo, más rápido desaparece y antes llega de nuevo la luz.

Un abrazo

Helena