COACHING Y PSICOLOGIA

El miedo a los perros

Hoy os hablo de mi y mi miedo a los perros.

Efectivamente, así ha sido, desde bien pequeñita. El razonamiento que hay detrás sólo lo entenderán las personas que piensen del mismo modo.

Pero un día la situación puede cambiar; sin haberlo elegido te encuentras prácticamente viviendo con uno y con pequeños gestos (y mucho «contra razonamiento» interior)  ves que vas venciendo ese miedo, e incluso le coges cariño a la vez que vas entendiéndole (y descubriendo lo ridículos que nos sentiríamos si los perros pudieran leer nuestra mente).

Cuántas  personas hay en la misma situación, bloqueadas en la idea de que algo no les gusta, no lo harían nunca o creen que no saben cómo hacerlo. Y cuántas de esas personas descubrirían que son más fuertes de lo que habían imaginado, que puede que mantengan resistencias desde hace años sin saber por qué motivo, o que lo que pensaban que no les gustaba puede que lo toleren o incluso les guste.

Os respondo: MUCHAS.

Por desgracia, en ocasiones, ha de ser la vida la que nos ponga delante la señal de calle cortada para enfrentarnos a nuestros miedos, para medir nuestras capacidades y revalidar nuestras creencias.

Son muchos los paisajes que nos encontraremos en la vida y muchos los compañeros de viaje.

Lo importante es aprender de esas paradas que habrá (elegidas o forzadas). Paradas que nos servirán para coger aire y revalidar nuestra ruta, paradas que nos serán útiles para, mirando hacia atrás, estar orgullosos del camino que hemos avanzado, parada que nos ayudarán a estar presentes en el aquí y el ahora, y valorar y agradecer a los que nos acompañan porque nunca sabemos cuándo se separarán nuestros caminos.

Aunque la primera reacción puede ser miedo, angustia o preocupación por el punto en el que nos encontremos, vale la pena profundizar un poquito más y ver qué hemos aprendido y qué podemos aprender.

Porque, pese a los saltos en el camino, las situaciones cambiantes, las épocas de no conocer nuestra meta o de vernos solos sin más apoyo que nosotros mismos, siempre podemos elegir qué hacer en cada momento y qué actitud queremos tener. El cómo avanzar, seguro que tarde o temprano lo descubriremos.

Disfruta del camino, céntrate en tu objetivo y quédate únicamente con lo positivo del pasado. El viaje es largo y no vale la pena llevar la mochila mas cargada de lo necesario.

Y a ti ¿te siguen dando miedo los perros?

Un abrazo

Helena